La moneda de busto de Carlos III

En este artículo vamos a realizar un análisis de uno de los cambios más importantes que el Rey Carlos III acometió en el ámbito numismático español, que fue la definitiva y hegemónica introducción de la moneda de busto.

El estudio se compone de dos partes: en la primera trazaremos una breve introducción histórica para situar al monarca en su contexto y dar buena cuenta de los problemas a los que tuvo que hacer frente a su llegada a España; en la segunda, en cambio, nos centraremos exclusivamente en el aspecto numismático.

El día 7 de octubre del año de 1759, quien fuera coronado como Carlos VII de las Dos Sicilias, partía hacia España donde culminaría su reinado bajo el nombre de Carlos III. Éste llegó a Barcelona diez días después, ya como monarca español, pues su coronación se había celebrado de forma simbólica un mes antes en la ciudad de Madrid, concretamente el día 11 de septiembre. Su llegada a la capital el día 9 de diciembre del año de 1759 coincidió con un fuerte temporal, que aguó su entrada triunfal, pero que sería el preludio de una vida brillante en lo público aunque ensombrecida en lo personal por la trágica muerte de su esposa apenas un año más tarde.

Aunque el destino volvió a favorecer a Carlos III con una nueva sucesión mucho más prestigiosa que la de la Corona de las Dos Sicilias, debemos destacar que la Corte española distaba mucho del esplendor urbanístico del Nápoles dieciochesco. La monarquía española adolecía en gran medida de los avances tecnológicos y de
salubridad propias de las capitales europeas ilustradas.

De Carlos III se ha querido acuñar la frase, convertida ya en famosa, de ser el mejor Alcalde de Madrid. En realidad las mejoras que va a acometer en la capital de sus estados a lo largo de su dilatado reinado se deben a varios factores: el primero al fuerte impacto visual que sufrió al ver las condiciones calamitosas de la Corte en
comparación con la ciudad de donde venía después de haber pasado los últimos veinticinco años. El segundo, de carácter más psicológico, si se quiere, se debe quizá a que la Reina habiendo fallecido al año de trasladarse a Madrid, quisiera su real esposo honrar su memoria haciendo de la capital un lugar más vivible y acorde con lo que fueron sus gustos personales.

Sea como fuere, no hay mejor descripción de la ciudad que vio la pareja real a su llegada en 1759 que la que nos hace el coetáneo Conde de Fernán-Núñez.

Historiador de excepción de la vida de Carlos III, suele recurrirse a él para ver con los ojos del pasado la época y los hechos que rodearon al Rey:

“Pensó desde luego en la iluminación, empedrado y limpieza de Madrid, y de la Corte más puerca del mundo hizo la más limpia que se conoce. Todas las inmundicias se arrojaban por las ventanas, de modo que el hedor era insoportable; las rejas de las calles estaban cubiertas de un sarro infecto. El color y las dentaduras de los hijos de Madrid eran conocidos por los peores en toda España. Esta porquería del suelo, y el continuo peligro de lo que, sin más que decir: ¡Agua va! (cuando ya caía), arrojaban continuamente por las ventanas, hacía que no podía irse a pie estando vestido, y obligaba al uso de la capa y sombrero gacho o chambergo, pués aún en los coches solía entrar la basura cuando enfilaba la portezuela”.

Así las cosas y pese a los vaivenes sufridos tras su llegada, el nuevo monarca llevó a cabo un gran número de innovaciones marcadas profundamente por su carácter ilustrado, aquellas relativas al ámbito del arte, la economía y la numismática son las de mayor interés para el asunto que aquí nos ocupa.

Vamos a centrarnos directamente, en las monedas acuñadas bajo su nombre después de la Real Pragmática del día 29 de mayo del año de 1772, siendo ésta y aquellas surgidas a raíz de la misma, las que definieron su numerario e instauraron el Busto Real de forma predominante en la numismática española. Para comprender mejor los cambios que se produjeron es conveniente remontarse al año de 1700, momento en el que Felipe V y la tradición francesa ocuparon el lugar español que había correspondido a la tradición Habsbúrgica durante los dos últimos siglos. La nueva dinastía introdujo, a partir del año de 1728, el retrato del rey en el anverso de las monedas de oro, mientras que la Casa de Austria sólo lo había utilizado, de forma generalizada, en las monedas emitidas en sus territorios europeos o en el numerario de cobre de la Península Ibérica.

Esta tipología se utilizó también durante el reinado de Fernando VI, hijo de Felipe V y hermanastro de Carlos III, pero en su caso, al igual que en el de su padre, sólo se hizo en las monedas áureas a excepción de algunos casos particulares.

El numerario carolino posterior a la citada Pragmática, como novedad, contó con el retrato real en todas sus monedas, ya fuesen de cobre, plata u oro.

Existen algunas excepciones en las que no se utilizó después del año de 1772 pero son realmente escasas.

Otra importante novedad introducida durante este reinado fue la creación de diseños diferenciados para las piezas peninsulares y las ultramarinas. Para las monedas acuñadas en las Indias el Rey ordenó el siguiente diseño:

“Tendrá en el anverso mi real Busto, vestido a la heroica, con clámide, y laurel”; mientras que para las acuñadas en sus territorios peninsulares dictó este otro: “llevará mi Real Busto desnudo, con una especie de Manto Real”.

El diseño ultramarino tiene un estilo neoclásico al gusto de los retratos militares de la antigua Roma, adornado por sus atributos característicos: la corona de laurel, que se acompaña de un lazo e ínfulas, la coraza y por encima de ésta última la clámide, que es una capa corta con una fíbula que la sujeta a la altura del hombro. El retrato peninsular se caracteriza por ser un busto regio desnudo, con una peluca descubierta de doble coleta larga y trenzada y que viste un manto real apropiado para los territorios metropolitanos.

El diseño del reverso también presenta esta dicotomía entre las piezas realizadas a uno u otro lado del océano Atlántico, la principal diferencia redunda en que en las acuñadas en los territorios americanos el escudo real se encuentra acompañado de las dos columnas hercúleas y el lema “PLVS VLTRA”, mientras que en las peninsulares el escudo se presenta solo.

Existen también otras pequeñas diferencias que afectan al diseño de las monedas dependiendo del metal en que fuesen acuñadas, en este caso se introdujeron con la intención de evitar su falsificación o la posibilidad de que fuesen cercenadas. Estas variaciones afectan tanto al retrato del monarca, como al reverso o a las leyendas, así como a los contornos y cordoncillos.

Carlos III y sus ilustrados consiguieron homogeneizar el numerario español y dotarlo de una confianza o fiabilidad de la que se sentían especialmente responsables. Con todo, la España de la Ilustración culminaba dos procesos iniciados ya en tiempos de Felipe V: la modernización de las técnicas de acuñación y la definitiva introducción del Busto en el diseño de la moneda española.

Con esta conclusión finalizamos este artículo, el cual esperamos haya resultado de su interés. Les recordamos igualmente que en Numismática Mayor 25 estamos especializados en este tipo de monedas antiguas y estaremos encantados de recibirles para ayudarles en la compra o en la valoración de cualquier colección de monedas con estas características. Igualmente les ofrecemos un servicio de valoración y venta de sus monedas de oro bullion o monedas de inversión.

 

Numismática y coleccionismo- Mayor 25
En la tienda Mayor 25 somos expertos en todo tipo de objetos de colección. Llevamos muchos años coleccionando monedas antiguas y de colección. ¡Nos encantan!

En nuestra tienda numismática de Madrid ofrecemos los siguientes servicios relacionados:

  • Compraventa de monedas antiguas (nacionales e internacionales).
  • Compraventa de monedas de plata y de oro.
  • Valoramos colecciones de monedas y de billetes.
  • Compraventa de condecoraciones.
  • Compraventa de medallas.
  • Compraventa de relojes de colección.

Nos encontramos en la Calle Mayor 25, Madrid. Si necesita más información acerca de nuestros servicios de compraventa puede visitarnos directamente en la tienda, o bien puede llamarnos al siguiente número de teléfono:

¡Será un placer atenderle personalmente!