Krugerrand de Sudáfrica y Panda de China, dos bullion de categoría mundial

Continuamos con la serie de artículos dedicados a los bullion o monedas acuñadas con fines de inversión, tras la publicación de los dedicados en este mismo espacio a los procedentes de América del Norte y a Europa. En esta ocasión le toca el turno a África y Asia, continentes representados por el Krugerrand de Sudáfrica y el Panda de China.

Ambas monedas son de las más demandadas: una por que fue la que abrió el camino de las monedas modernas de inversión y, la otra, por identificarse con el icono nacional chino que triunfa al margen de planteamientos políticos e ideológicos.

Además, una y otra, tienen un gran mercado mundial abierto tanto a la compra como a su venta. Eso sí, siempre en ambos casos de la mano de profesionales serios y honestos, además de especializados tanto en monedas de colección, como de inversión.

Ese es el caso de Numismática Mayor 25, donde el fiel asesoramiento a sus clientes marca el camino de la seguridad tanto en las adquisiciones, como en las transacciones de retorno.

 

Krugerrand abrió las puertas de los mercados a las monedas de inversión

El mundo entero, con los Estados Unidos a la cabeza, había realizado un gran cierre de mercados hacia Sudáfrica debido a su política de apartheid o segregación racial hacia la población negra. De tal manera que el país mayor productor de oro en aquella época, Sudáfrica, se veía imposibilitado de vender sus lingotes de oro puro fuera de sus fronteras.

Esa situación llevó a las autoridades sudafricanas a estudiar un plan de salida de su oro de gran pureza: La respuesta fue muy sencilla: reconvertir el oro de los lingotes en oro amonedado dirigido, sobre todo, hacia los inversores estadounidenses.

Preparadas en 1964, estas monedas de inversión o bullion vieron la luz por primera vez en 1967, con un fino de 22 quilates, es decir .91,67 milésimas con una aleación de cobre de 2,826 gramos, lo que da a la moneda un color de oro rojizo.

Su gran éxito de ventas se inició a partir de 1980 y hasta la fecha se han vendido más de 100 millones de ejemplares.

La moneda de oro Krugerrand es única en que no lleva un valor nominal como la mayoría de los bullion.

El anverso de este bullion muestra la imagen de Paul Kruger (el primer presidente de la República de Sudáfrica a finales del siglo XIX), rodeado por las leyendas Arked SUID «Afrika-» y «Sudáfrica», que es el nombre de su país en afrikaans y en inglés.

En el reverso aparece la imagen de un Springboks, antílope sudafricano y símbolo nacional. Las leyendas rezan «Krugerrand» el año de acuñación, y «FYNGOUD», «1 OZ» y «oro fino».

Panda chino, el bullion asiático más vendido en el mundo

China se sumó a la producción de bullion acuñados en oro a partir de 1982, siguiendo la estela de otras monedas de inversión que ya habían aparecido en Canadá, Estados Unidos, Austria o Sudáfrica.

Pese a que no tienen marcas de ceca en anverso o reverso, son conco las casas de monedas que acuñan anualmente cientos de miles de piezas en oro, con faciales iniciales de 100 yuanes desde su inicio hasta los 500 yuanes que aparecen desde el año 2000 hasta la actualidad.

De igual manera, su peso ha variado desde 1982, año en que inició con la onza troy tradicional, hasta los 30 gramos con los que se acuñan desde 2016, cuando China optó por el sistema métrico occidental.

El oro es de 24 quilates, con un fino equivalente de 999 milésimas y diámetro de 32 mm.

La diferencia en cuanto diseño respecto al Krugerrand, por ejemplo, es que el bullion sudafricano no varía nunca sus imágenes, mientras que el Panda cambia anualmente su reverso, por lo que cada moneda es anualmente única. Si bien el diseño se ciñe siempre sobre la imagen de un oso panda, solitario o acompañado, rodeado por bambú.

Mientras que el anverso es siempre el mismo desde la primera emisión: el Templo del Cielo, en Beijing, rodeado por la leyenda “Zhonghua Renmin Gongheguo”, que significa República Popular China y la parte inferior el año de emisión.

 

Una vez que han disfrutado de la tenencia y contemplación de estas maravillosas piezas puede que haya llegado el momento de venderlas y no cabe duda de que en Numismática Mayor25 encontrarán la mejor atención y los mejores precios de retorno.

¡Hasta pronto!

Por José María Martínez Gallego