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¿Es peligroso comprar monedas bullion?

¿Es peligroso comprar monedas bullion (Oro de Inversión) ? Si lo hacen en comercios numismáticos con garantía, no.

Siempre ha habido falsarios tras cada moneda emitida por un Estado, sobre todo si la original contiene un metal precioso, oro o plata. Los hubo en la antigua Grecia de Alejandro Magno, en la Roma de Nerón y en cuantas civilizaciones han transcurrido desde que se acuñó la primera moneda, el electrón, en Lidia, Asia Menor, allá por el siglo VII antes de Cristo.

Y detrás de cada falsario o falsificador, siempre una pena capital: decapitación, horca, galeras hasta morir…

Pero la Justicia fue volviéndose excesivamente benévola con el paso de los tiempos, hasta llegar a un punto en que las falsificaciones ya apenas son perseguidas, habida cuenta de que el dinero oficial y circulante ya no se acuña en metales preciosos. Por tanto, a los replicantes no les merece la pena esforzarse en delinquir.

Otra cosa son las falsificaciones de monedas de colección o de inversión: las piezas acuñadas en oro o plata denominadas bullion, conocidas internacionalmente en los sectores numismáticos como “modern fakes”.

Desde su introducción en los mercados mundiales en 1986, los American Eagles de oro y plata han sido las monedas de inversión o bullion más apreciados, registrándose desde esa fecha excelentes datos de ventas, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero. Sin embargo, su gran popularidad entre los inversores y coleccionistas tiene un riesgo: según una encuesta de la Anti-Counterfeiting Task Force estadounidense, estos bullion son también los que registran un mayor volumen de falsificaciones. De la misma forma, otros bullion  (Monedas Oro de Inversión)  falsificados con alarmante exceso son los Krugerrand sudafricanos, la Hoja de Arce canadiense, en oro y plata, y la moneda de 50 pesos mexicanos de oro.

Vender krugerrand sudafricano de oro en Madrid

La American Numismatic Association ANA dio la voz de alarma hace unos cuantos años ante la profusión de monedas falsas y réplicas procedentes de China. Sobre todo desde que ya no hay barreras comerciales desde que Internet se llenó de portales o tiendas online difícilmente controlables respecto al tipo de productos a la venta desde sus escaparates virtuales.

En portales de venta radicados en China, como AliExpress se pueden encontrar “réplicas” en cuproníquel plateado de los famosos dólares Morgan de finales del siglo XIX, o las bellas piezas “Liberty Brass” de finales del VXIII por apenas 2 dólares; mientras que los 20 dólares oro “Lady Liberty”, de 1933, cuestan un poco más: los pueden comprar por 3 dólares.

En cuanto a moneda española, sirva como ejemplo un columnario mexicano de Felipe V, acuñado en 1737, con la “garantía” del artista Jun Chao Zou, a la venta por 1,60 dólares la pieza. Igual de bonita es la moneda falsa de 5 pesetas plata del Gobierno Provisional, en cobre de un 90%, por la atractiva cantidad de 1,80 dólares.

Por lo que se refiere a bullion, la imitación de un Krugerrand sudafricano de oro “emitido” en 2016, está a su disposición por 2,9 dólares. Mientras que la versión de oro rojo de 1972 eleva su precio hasta los 4,99 dólares.

Eso sí, si usted realiza los pedidos desde Estados Unidos, los vendedores de réplicas y piezas falsas tienen el detalle de no cobrarle los portes, aunque el envío tarde unos 90 días en llegar a su destino.

Muchos comerciantes, entre ellos los conocidos numismáticos madrileños de la conocida firma “Mayor 25”, advierten que se debe tener mucho cuidado con las ofertas extraordinariamente llamativas de monedas de oro falsificadas que, provenientes de China, están inundando algunos mercados.

Muchos coleccionistas y pequeños inversores que adquieren estas monedas a través de Internet, en los escaparates online, o en mercadillos dominicales, no son capaces de notar la diferencia entre las piezas originales y las falsificaciones y réplicas.

Una de las mejores maneras identificar las imitaciones es hacer una prueba de marca o ácido, que en el caso de alguna moneda ha dado como resultado la aparición de plomo gris pálido por debajo de una ligera capa dorada.

En la adquisición de este tipo de monedas de inversión, en oro y plata, hay que tratar con profesionales de confianza, que llevan en el negocio numismático desde hace años y que conocen realmente la diferencia entre una falsificación y la moneda auténtica.

Expertos, como los profesionales de Mayor 25, identificarán en seguida si la moneda que ustedes quieren vender es auténtica o falsa. Al igual que certificarán siempre que la moneda de colección o de inversión que les venden es auténtica.

Bullion, sí, por supuesto, pero con garantías.

Por José María Martínez Gallego.